Yacimientos Transfronterizos: Negociación, Exploración y Explotación [05-junio-2008]

El pasado jueves se llevó a cabo el 8° foro de debate entorno a la reforma energética. En esta ocasión se discutió el tema de los yacimientos transfronterizos y para ello se contó con la participación de juristas, ingenieros, investigadores académicos y diplomáticos. Los invitados fueron la Dra. Lourdes Melgar Palacios, el Dr. David Enríquez, el Dr. Néstor Martínez Romero, el Mtro. Adán Ernesto Oviedo Pérez, el Dr. Alberto Székely y el Mtro. Fabio Barbosa. Asimismo, se invitó a los Embajadores Miguel Ángel González Félix y Gustavo Iruegas para que dieran su opinión.

 

El Senador Labastida comenzó señalando que el tema de los yacimientos transfronterizos son de preocupación para muchos mexicanos. Esto se debe a que diversos y prestigiados técnicos señalan que existen amplias posibilidades de que en el Golfo de México existan yacimientos transfronterizos que requieren de un proceso de negociación con otros países, no sólo para su delimitación, sino para su exploración y modalidades de explotación.

 

La Dra. Lourdes Melgar Palacios – fue Ministro de la misión permanente de México ante la OCDE- comenzó el foro señalando que la problemática de los yacimientos transfronterizos de gas y de petróleo es un tema del ámbito de la seguridad nacional que involucra tanto cuestiones propias de la seguridad energética como de las relaciones exteriores de México. Señaló que en fechas recientes, en la búsqueda de soluciones a los dilemas que enfrentan los reservorios compartidos, particularmente en el Golfo de México, la discusión se vio empañada por la discusión entorno a la reforma petrolera, frenando decisiones que, con carácter urgente deberían adoptarse para asegurar que el petróleo de los mexicanos siga siendo de los mexicanos.

 

Explicó que mientras en México discutimos entorno a posibles remedios menores a la crisis de nuestra industria petrolera, Estados Unidos avanza avasalladoramente en la conquista del fondo marino del Golfo de México y promete iniciar su producción en el 2010 a pocos kilómetros de la línea fronteriza con México, en tirantes de agua superiores a los 2 mil 500 metros de profundidad. Señala que algo similar está sucediendo en la frontera con Cuba, donde ya se ha iniciado la exploración en zonas limítrofes con nuestro país. Explicó que por esta razón que es urgente adoptar medidas para avanzar en la protección de nuestros recursos, tanto por la vía de la diplomacia como dotando a PEMEX de las herramientas técnicas, jurídicas y financieras necesarias para realizar el trabajo técnico y las asociaciones indispensables para reivindicar y explotar los recursos compartidos que nos corresponden.

 

Señaló que hay varias acciones que nuestro país debería llevar a cabo de inmediato

1. Activar el mecanismo de cooperación y consulta previsto en el Tratado del 2000.

2. Solicitar una extensión a la moratoria del Tratado del 2000.

3. Solicitar a Estados Unidos la negociación de un Protocolo Marítimo de 1978 para establecer un mecanismo de protección de nuestros recursos transfronterizos.

4. Negociar tratados similares con los otros países, con los que tenemos fronteras.

5. Iniciar negociaciones con Cuba y Estados Unidos para delimitar el polígono oriental.

6. Fortalecer al Grupo Intersecretarial sobre Yacimientos Transfronterizos para que avance en el estudio de las mejores prácticas internacionales sobre la exploración y explotación de recursos compartidos.

7. Este punto es fundamental, pues hay que preparar las negociaciones que permitan establecer acuerdos de unificación y explotación de los yacimientos transfronterizos. Establecer un órgano regulador para supervisar la exploración y explotación de yacimientos transfronterizos de México.

8. Establecer, como se hizo durante la negociación del Tratado del Hoyo de Dona, un mecanismo de coordinación y consulta con el Senado de la República.

9. Dotar a Pemex de la capacidad jurídica, técnica y financiera para que pueda llevar a cabo las tareas que se le encomienden.

Por su parte el Embajador Gustavo Iruegas, diplomático de 38 años de carrera, señaló que en México, tenemos varias clases de yacimientos transfronterizos: acuíferos, de hidrocarburos y de minerales. Lógicamente los yacimientos de esa clase que tiene México, en tierra o bajo el mar, se extienden a los países aledaños: Estados Unidos, Guatemala, Belice, Cuba y Honduras. Con los 3 primeros se trata de fronteras en mar y tierra; y con los dos restantes, las hay solamente marítimas. Los yacimientos transfronterizos más importantes que tiene México son, mientras no se descubran otros, los que ocupan territorio mexicano y americano y consisten en mantos acuíferos y yacimientos de hidrocarburos y minerales.

 

Explicó que en los más de 15 tratados sobre el tema fronterizo entre México y Estados Unidos, no había previsiones sobre los yacimientos transfronterizos. Fue hasta que en el año 1994 entró en vigor la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y que el Derecho Internacional pudo dar el respaldo jurídico suficiente para que ambas naciones firmaran en el año 2000 un tratado sobre la delimitación de la plataforma continental en la región occidental del Golfo de México. La Convención prevé en su artículo 83 que la delimitación de la Plataforma Continental entre estados con costas adyacentes o situadas frente a frente, se efectuará por acuerdo entre ellos, sobre la base del Derecho Internacional Aplicable.

 

El ponente explicó que aunque Estados Unidos no es parte de la Convención, de esos 2 artículos, 76 y 83, surgen los derechos de plataforma continental en el Golfo para México, Estados Unidos y Cuba. Esas delimitaciones dejan 2 espacios que por analogía podríamos llamar “realengo”, pero que se han dado en llamar “Hoyos de Dona”. Explica que uno de ellos es un polígono irregular que se forma entre los límites de la plataforma continental de México y Estados Unidos, que mide aproximadamente 17 mil kilómetros cuadrados; de los cuales, 10 mil 500 corresponden a México y 6 mil 500 a Estados Unidos. El otro es un triángulo entre Cuba, Estados Unidos y México, con una superficie aún no delimitada, pero cercana a los 20 mil kilómetros cuadrados. Expuso que el polígono occidental ya no existe, porque esa área ha sido incorporada a las plataformas de Estados Unidos y de México en las proporciones mencionadas; la que sí está trazada es la línea que la separa por virtud del tratado que dividió justamente el hoyo de la dona.

 

El ponente señaló que no hay mucha información disponible sobre las razones de los negociadores del Tratado del Hoyo de la Dona por la que se decidió la distancia de 1.4 millas a lo largo de las 129 millas, pero hay dos respuestas informales. La primera señala que las excavaciones horizontales no podrían rebasar esas distancias, y la otra, que los yacimientos son generalmente de menores proporciones, de manera que, los que resultaran transfronterizos quedarían dentro del área protegida. Explica que le parece interesante que ambas explicaciones acusan la intención de evitar una explotación abusiva por alguna de las partes.

 

El Ing. Adán Ernesto Oviedo Pérez –Director General de COMESA- explicó que en algunas ocasiones estos yacimientos pueden estar cercanos a la frontera o cruzar esa frontera. En este tipo de yacimientos, por supuesto, se enfrenta el riesgo que la explotación de un país afecte el potencial extractivo del otro, esto es en función del comportamiento hidráulico del yacimiento que depende, principalmente, como ya mencionamos, de la permeabilidad. Esta afectación se debe a la “despresurización”, del yacimiento, lo que afecta la tasa de recuperación final contenidas en el mismo. En México tenemos posibilidades de tener yacimientos transfronterizos en tierra y en el mar.

 

Expone que en la porción marina existen altas probabilidades de tener yacimientos transfronterizos, tanto en el Golfo de México como en el Océano Pacífico, en la frontera con los Estados Unidos, así como con la frontera con Cuba y el Caribe y con Guatemala, y en el Caribe con Guatemala y Belice, como explicó la Dra. Melgar. Ante esta situación, México debe promover ante Estados Unidos un tratado para la explotación de las reservas petroleras en los yacimientos transfronterizos, y hacer obligatoria su observancia a las compañías que operan en el sector americano. En este esquema, al menos dos escenarios pueden verse, así como varias opciones para cada uno de ellos.

 

El primer escenario es.- En aquellos desarrollos que los yacimientos no se extiendan hacia el sector mexicano, PEMEX podría negociar con las compañías operadoras y sus socios, el uso de instalaciones de producción para no incurrir en inversiones similares en el lado americano. Una forma de hacerlo, es que PEMEX directamente vía acuerdos comerciales, haga este pacto. El otro escenario es que en aquellos casos en que el yacimiento se encuentre preferentemente en México, PEMEX podría realizar toda la tarea de sus inversiones asociadas para la exploración de limitación y producción de la reserva o coinvertir con las compañías interesadas en la construcción de instalaciones de producción y negociar su uso para potenciales descubrimientos de satélites en el sector americano, o promover ante el Congreso Mexicano la posibilidad de alianzas estratégicas para la explotación de la reserva.

 

Terminó su ponencia concluyendo que de acuerdo a las consideraciones aquí plantadas, se recomienda acelerar los trabajos del ya formado grupo intersecretarial para negociar con Estados Unidos un tratado respecto a los recursos naturales en la zona limítrofe del Golfo de México en el área de perdido, que incluye a los conceptos de yunitización para la explotación de los yacimientos transfronterizos.

 

El Emb. Miguel Angel González Felix –embajador de carrera- señaló que ha sido constante este tema desde hace varios años. Cuando se negoció el Tratado sobre el Polígono Occidental en el Golfo de México, el tema de los yacimientos transfronterizos estuvo subyaciendo todo el tiempo sobretodo en el tema de la delimitación. En aquel momento había mucha confusión en cuanto al régimen al cual estarían sujetos estos yacimientos. En México subyacía que pudiera haber un problema constitucional. A ocho años de que se concluyó el tratado ha habido la posibilidad de estudiar más a fondo el tema.

 

De acuerdo al exponente hay varios aspectos medulares.

  1. Este tema obedece a una naturaleza que la reforma energética. Obedece a las presiones con otros países y que aunque coyunturalmente se trata al mismo tiempo debe señalarse como algo separado
  2. Es un tema que requiere un manejo urgente porque acabamos de oír la explicación de un experto en cuestiones transfronterizos y el peligro es real. Un día podemos despertar y los gringos nos están robando el petróleo.
  3. El objetivo del poder legislativo debe ser que se generen las condiciones para que se puedan negociar los tratados con EU y con Cuba.

Explicó que es importante irse al aspecto constitucional para poder precisar cual es el aspecto de los yacimientos transfronterizos. Estos yacimientos que se comparten no pueden ser vistos desde la constitución como si fueran yacimientos que estuvieran en México debido a que se comparten y adquieren una circunstancia diferente. Lo primero que hay que ver es que ya que estos yacimientos tienen una parte en el territorio de otro país hay el fenómeno de la migración del recurso. Pero además de la migración se debe tomar en cuenta que el hecho de que no se haga de manera bilateral pueda afectar uno de los dos lados, se puede colapsar el yacimiento. Hace referencia a que hay algunos autores que lo señalan como un recurso común por lo que se llevarían un porcentaje. Cuando estamos en zonas limítrofes se hace la derivación al derecho internacional. No hay nada en la constitución que impida la negociación de un tratado internacional.

 

La propuesta que hace el expositor es que se haga un agregado en la ley reglamentaria del artículo 27 constitucional en lo que se refiere al petróleo y que diga que de conformidad con el derecho internacional en el caso de yacimientos transfronterizos que deban ser explotados bilateralmente se podrán celebrar tratados internacionales para tal efecto.

 

Mtro. Fabio Barbosa, quién es investigador asociado en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, inició señalando que la palabra unitización alude al procedimiento de explotación de yacimientos que en ese segmento cruzan dos bloques, en el caso de dos países, hablamos de yacimientos transfronterizos. La explotación unificada, unitización, es la explotación del yacimiento compartido como una sola unidad. Para ello se designa un operador único. Este operador único formularía el proyecto de desarrollo, el proyecto de ingeniería de desarrollo, determinaría el número de pozos, su ubicación, su espaciamiento. El proyecto de unitización pretende una explotación más eficiente.

 

El ponente explicó que en el texto suscrito por el Presidente Calderón en el cual se señala la posibilidad de sustraer recursos con pozos horizontales es un muy grave error ya que es un planteamiento que causará hilaridad en la comunidad petrolera internacional. En ningún país del mundo se ha construido un pozo, se ha perforado un pozo con un tramo horizontal de cerca de 3 mil metros de profundidad de agua, más otros 6 mil en el subsuelo y luego un tramo horizontal de 11 kilómetros que expresamente señala la iniciativa.

 

El expositor concluye su ponencia señalando que cree que es muy prematuro iniciar preparativos alrededor de convenios de unitización. Señaló que la negociación en este caso no es lo primero. Antes se debería definir si realmente existen estos transfronterizos y la posibilidad de su explotación. Sin embargo, es urgente iniciar las negociaciones de la Dona Oriental respetando los derechos de Cuba.

 

Por su parte el Doctor Néstor Martínez Romero, Presidente del Colegio de Ingenieros Petroleros en México, señaló que aunque en México no hemos descubierto yacimientos que cumplan con este tipo de condiciones, hay grandes probabilidades de que existan depósitos de hidrocarburos transfronterizos.

 

Durante su ponencia hizo mención a algunos mitos y realidades del llamado efecto popote . Explicó que los hidrocarburos son producidos a través de pozos aprovechando el efecto de los mecanismos de empuje presentes en los yacimientos. Antes de iniciar la explotación, los fríos se encuentran a altas presiones y temperaturas, cuando se abre un pozo se crea un desbalance que permite la expansión de sistemas rota-fluidos lo cual empuja a los hidrocarburos hacia la superficie. A medida que la producción continúa el yacimiento pierde energía hasta el momento tal que de crear inversiones económicas adicionales para mantener su producción. Los hidrocarburos se encuentran en los poros de la roca, y fluyen a través de esos medios tortuosos, y de ninguna forma puede haber colapso del hidrocarburo por la extracción de los mismos, puede haber hundimientos pero no son lagos en los cuales pueda extraerse con cierta facilidad los hidrocarburos.

 

Los proyectos posibles incluyen la implantación de procesos de recuperación secundaria, después de que se da esta situación, y el uso de sistemas de producción para llevar el aceite del fondo de los pozos hacia la superficie y la iniciación de la instalación superficiales de producción.

 

Puede demostrarse a través de teorías matemáticas complejas, simuladores que involucran a ecuaciones diferenciales muy complejas de resolver que para yacimientos transfronterizos existe el riesgo real de que nuestros hidrocarburos puedan hacerse fluir a través de yacimiento hacia pozos perforados fuera de nuestra frontera, con la consecuente pérdida de hidrocarburos tanto líquidos como gaseosos y también la energía del yacimiento.

 

Muestra que esta es la razón por la cual se ha planteado como una buena práctica a nivel internacional el acuerdo de explotación mancomunado o de unificación que asegura, entre otras cosas, que la renta económica se reparte en forma equitativa a los dueños del yacimiento. Señala que es importante que quede claro que el efecto popote puede ser una realidad bajo estas circunstancias, pero por otro lado, en una situación totalmente diferente que no tiene que ver con los yacimientos transfronterizos es posible aseverar que es un mito que desde Estados Unidos o cualquier otro país puedan extraerse los hidrocarburos de los yacimientos localizados completamente en el lado mexicano.

 

El experto propone las siguientes acciones: que se fortalezca a PEMEX permitiendo un marco jurídico y de suficiencia presupuestal independiente que facilite la toma de decisiones eficiente en un ámbito de transparencia; establecer con los Estados Unidos, Cuba, Guatemala, Belice y Honduras acuerdos binacionales que definan un régimen de coordinación a lo largo de toda la frontera que incluya la exploración y explotación equitativa de yacimientos transfronterizos; asegurar la aplicación de la metodología de administración integral de yacimientos la cual exige la unitización como un medio para garantizar la maximización de la renta económica y salvaguardar los intereses de las partes involucradas; impulsar el desarrollo de los recursos humanos de alto nivel técnico que permitan asimilar, aplicar y desarrollar las tecnologías para la exploración y explotación de aguas profundas.

 

El Dr. Alberto Székely señaló al inicio de su ponencia que cuando hablamos de los yacimientos submarinos transfronterizos de hidrocarburos, necesariamente se alude a aquellos que atraviesan nuestras fronteras con otros países, principalmente por el momento con Estados Unidos. Explica que el tratado de 2000, que obliga a México, y es ley suprema de la unión, está relacionado con probables yacimientos de los que poco se sabe, respecto a su abundancia potencial y explotabilidad, situados en el polígono trazados por el tratado. Hay importantes defectos del tratado que pueden tener nefastas consecuencias para el interés nacional.

 

Cuando en su artículo cuatro el tratado establece una moratoria de diez años a la explotación de yacimientos a ambos lados de un segmento de la frontera submarina, dentro de sendas franjas de 1.4 millas náuticas, deja un alarmante hueco o laguna jurídica de lo que pasará al final de ese lapso. El artículo cinco débilmente dispone que durante esos diez años las partes buscarán llegar a un acuerdo para la eficiente y equitativa explotación de dichos yacimientos; sin embargo, no se establece esa obligación de llegar a un acuerdo no está dentro del tratado.

 

Asimismo, explica que el artículo cuatro, en su fracción tres, dispone que las partes podrán, por canje de notas diplomáticas, modificar ese período de diez años, será un acto de gran irresponsabilidad apostarle a que Estados Unidos quiera acordar esa prórroga, cuando no está ni siquiera obligado a ella, y cuando el vencimiento de los diez años lo han dejado libre para explotar desde su lado esos yacimientos sin preocuparse de que haya o no un acuerdo con México. Concluye que son defectos importantes del tratado.

 

Por otro lado, explica que conforme al Derecho Internacional es obligación de países vecinos llevar acabo la exploración y explotación de yacimientos submarinos transfronterizos sólo previo acuerdo entre ellos, que respete la parte “alícuota” que a cada uno de ellos corresponde como derecho sobre esos recursos. Señala que dado nuestro régimen constitucional y legal interno, en la materia, en dicho acuerdo no puede preverse lo que se ha llamado la “unitización” del yacimiento.

 

El expositor señala que lo que hace falta es iniciar cuanto antes, como urgente asunto de seguridad nacional, sin dilación alguna y con seriedad, sin la participación amateur de políticos que no tienen conocimiento de causa iniciar las negociaciones, por un parte, del acuerdo que prevé el artículo, el tratado de 2000. Por otra parte, un acuerdo para los otros yacimientos que están fuera del polígono, y que ya están a punto de explotación. Y sobre todo, México debe exigir la negociación y puesta en vigor de un tratado que resulta de la mayor relevancia para proteger nuestros intereses respecto de estos yacimientos.

 

Por último, el Dr. David Enríquez, Investigador Nacional del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT, dio su opinión en cuanto al tema de los yacimientos transfronterizos. Comenzó explicando que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, de 1982, la CONDEMAR, es el instrumento internacional en el cual se señalan los principios, las instituciones y las normas que regulan la conducta de los estados en el ámbito marítimo. Explicó que la CONDEMAR regula una de las cuestiones más importantes para el derecho del mar: la delimitación y los derechos de los estados ribereños sobre la plataforma continental, este último de fundamental importancia para el tema de hidrocarburos transfronterizos. Tales derechos comprenden el reconocimiento para explotar y explorar los recursos naturales, incluidos los energéticos, mismos que cuentan con tres características fundamentales: son soberanos, son exclusivos y son inherentes.

 

Expuso que se afirma que los derechos del Estado Ribereño son soberanos, ya que desde el punto de vista jurídico, son entendidos como una emanación de la soberanía territorial del mismo y complemento de ella. A su vez, son exclusivos, pues la exclusividad se predica en el sentido de que, si el Estado Ribereño decide no explotar la plataforma continental, ningún otro Estado puede realizar esas actividades sin el consentimiento del Estado Ribereño en cuestión. Finalmente, son inherentes, ya que los derechos del Estado Ribereño existen, de hecho, y desde su origen.

 

es necesario tomar en cuenta que la relación jurídica de la frontera marítima existente, entre México y Estados Unidos, no se rige únicamente por el Tratado sobre Límites Marítimos del 78 o por el Tratado sobre Delimitación de la Plataforma Continental del 2000, sino por obligaciones de costumbre internacional y, desde luego, por precedentes internacionales resueltos por la Corte Internacional de Justicia sobre el tema, como en los casos de la Plataforma Continental del Mar del Norte del 69 y la de la Plataforma Continental del Mar Egeo del 78.

 

Desde su punto de vista, el diseño de la estrategia debe abarcar dos aspectos. Primero, a partir de un intercambio de notas diplomáticas sobre el tema, ambos gobiernos deberán declarar, al más alto nivel posible, que en el ámbito de la seguridad energética regional y la soberanía nacional sobre los recursos de la Plataforma Continental, habrán de constituir un grupo de expertos, que analizará si hasta el momento, ha existido explotación de hidrocarburos transfronterizos o no. De haber ocurrido esta explotación, habrán de convenir en un método de conciliación, que indemnice justamente a México, teniendo en cuenta también, el costo para los concesionarios de Estados Unidos en el desarrollo de los campos productivos. Segundo, con independencia de la apropiación de hidrocarburos, ambos gobiernos deberán formar un comité binacional, con la ayuda de expertos en la materia, con el fin de diseñar un mecanismo de desarrollo conjunto, de reservorio transfronterizos para toda la frontera marítima; que tenga en cuenta, tanto los espectros públicos, de naturaleza regulatoria, como los temas de índole contractual necesarios para la eficiente unificación y operación de yacimientos.