Marisol y la muerte que no debió ser

Marisol y la muerte que no debió ser

“El doctor salió a decirme que si yo creía en Dios que rezara, porque mi esposa se encontraba muy grave y que ya no podían hacer nada porque no tenían ni el equipo ni los medicamentos necesarios; que no sabían en qué tiempo se les fuera a morir”.

Hace exactamente un año, Marisol Martiríz Guzmán ingresó al hospital del IMSS Prospera de la ciudad de Bochil, Chiapas, y falleció durante la atención de su parto. Se trata de una muerte materna más, de una pérdida que indica nuevamente que en México, las redes de atención del sector salud son frágiles, precarias en insumos y en personal calificado e infraestructura. Lamentablemente esto sigue existiendo y determina la vida de muchas mujeres en etapa de embarazo, parto o puerperio.

No es la primera muerte materna en ese hospital. Es tal la indignación e inconformidad de la población de los diferentes barrios que conforman Bochil, y que conocen las deficiencias en la atención a la salud de dicho lugar, que al día siguiente del funeral de Marisol salieron a marchar y se dirigieron al hospital para pedir que los directivos rindieran cuentas sobre el caso.

Pese a la presión social que ejerció la población no hubo una respuesta de las autoridades sanitarias, no se dieron explicaciones de qué ocurrió o qué se salió del control del personal médico. Pese a que el viudo de Marisol solicitó acceso al expediente clínico de su esposa, éste le fue negado. Fue solamente después de haber interpuesto un amparo ante un juez y un recurso de revisión al órgano garante de acceso a la información, que le fue entregado copia del expediente. Los familiares interpusieron una denuncia ante el Ministerio Público y el pasado 19 de julio, con el acompañamiento de Fundar, Centro de Análisis e Investigación, iniciamos un proceso de queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Tras una muerte como la de Marisol es difícil encontrar las fuentes de sosiego y resignación. Es difícil porque los familiares no han recibido explicaciones confiables y claras sobre las decisiones que se tomaron durante su atención médica. En los recuerdos de la familia obra el que Marisol atendió de manera regular a sus consultas prenatales. Llegó al hospital del IMSS Prospera debido a vómitos en la etapa final de su embarazo, y tras una valoración médica, le informaron que su bebé había muerto y que tenía que ser intervenida por cesárea de emergencia.

Su esposo recuerda las palabras del médico: “salió a decirme que si yo creía en Dios que rezara, porque mi esposa se encontraba muy grave y que ya no podían hacer nada porque no tenían ni el equipo ni los medicamentos necesarios; que no sabían en qué tiempo se les fuera a morir”.

El hospital no contaba con los insumos, equipo y personal necesario para atender la emergencia obstétrica que se presentaba: Marisol requería un traslado inmediato a una unidad hospitalaria de alta resolución para ser atendida en una Unidad de Cuidados Intensivos. Debió de activarse el Convenio General para la Atención de Emergencias Obstétricas, a través del cual la Secretaría de Salud, IMSS e ISSSTE se comprometen a prestar atención expedita a las mujeres en edad gestacional que presenten una emergencia obstétrica, a través de mecanismos ágiles de ingreso, referencia y contrarreferencia. Esto no ocurrió y tras 8 horas después de terminada la intervención médica, Marisol recibió atención en una Unidad de Cuidados Intensivos.

Como el caso aquí expuesto, estos eventos ponen en entredicho los esfuerzos que dicen estar realizando o debieran realizar las instituciones gubernamentalespara garantizar el derecho a la salud de las mujeres y de la población en general.

Desde Fundar, solicitamos que la investigación que realice la Comisión Nacional de Derechos Humanos sobre el caso identifique las responsabilidades institucionales de todas las irregularidades y violaciones a derechos humanos ocasionadas en contra de Marisol. Confiamos en que si éstas son reconocidas cabalmente por las autoridades y se toman las medidas correspondientes, se puede prevenir que otras mujeres sean sujetas de muerte o morbilidades maternas.

Por Daniela Ramírez Camacho

www.animalpolitico.com/blogueros-res-publica/2016/07/22/marisol-la-muerte-no-debio/