IFAI: autónomo, independiente y legítimo

Los niveles de transparencia y acceso a la información pública de los que gozamos actualmente en México son envidiables para muchos países, en donde no es posible tener acceso a información gubernamental básica como los sueldos de los y las funcionarias o el presupuesto asignado a las instituciones públicas. Durante muchos años, México fue un referente en América Latina en esta materia. El marco normativo de protección del derecho fundamental de acceso a la información, los órganos garantes de la transparencia y los sistemas electrónicos para acceder a la información pública son elementos de un sistema de acceso a la información que ha sido reconocido a nivel internacional.
Lo anterior no significa que no tengamos graves pendientes y fuertes desafíos en la materia. La opacidad en torno a la masacre de 72 migrantes en el poblado de San Fernando en Tamaulipas[1] o de los créditos fiscales cancelados en 2007[2] nos recuerdan las resistencias que persisten en nuestro país para abrir información que por sus características debería ser pública. No obstante, debemos reconocer que el desarrollo de la transparencia y el acceso a la información han tenido un vertiginoso desarrollo en la última década y que actualmente estamos en una coyuntura positiva para atender las fallas estructurales y fortalecer el sistema nacional de acceso a la información.

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