Parteras y atención de la salud materna: una práctica en resistencia

Parteras y atención de la salud materna: una práctica en resistencia

En México existe una larga tradición de partería, que tiene sus orígenes con la partería tradicional, la cual se sigue practicando en amplias regiones del país, y en estrecha relación con la cultura e identidad de los pueblos originarios

El sistema institucional de salud hizo esfuerzos entre los años 1970 y 1980 para capacitar a las parteras tradicionales, enfatizando el parto limpio. Pero en los años posteriores, la visión fue cambiando paulatinamente. Se optó por expandir los servicios de salud de primer nivel con atención de embarazos, fomentando la presencia de médicas en las zonas rurales; la enfermería obstétrica había casi desaparecido.

El enfoque de riesgo en la salud materna para la década de 1990, se concentró en la reducción de la mortalidad materna, promoviendo la atención prenatal y la detección de embarazos de riesgo. Así, las parteras tradicionales continúan siendo capacitadas por el Sector Salud, aunque muchas veces para limitar su intervención y sin el reconocimiento de sus aportes, lo cual se traduce en un número menor de atención de partos.

En paralelo, empezó a prevalecer el enfoque de la atención de emergencias obstétricas y, acorde con su compromiso de cumplir con el Objetivo de Desarrollo del Milenio, de reducir la mortalidad materna en un 75 por ciento para 2015, México promovió que la atención a los partos fuera en los hospitales donde supuestamente existía la capacidad de resolución de la emergencia. Así, cuando en 1987 una partera atendía el 45por ciento de los partos, y el médico el 38 por ciento, para 1997, la partera atendía el 11.9 por ciento de los partos y el médico 84.2 por ciento, y en 2012, la partera el 2.8 por ciento de los partos contra 95.5 por ciento para el médico.

Para contrarrestar esta tendencia a la sobre medicalización de la atención de partos, surgió una corriente contraria que promueve la atención integral, también llamada humanizada, basada en el respeto de la mujer embarazada considerada como sujeta de derechos, con poder de decisión a lo largo de su proceso de gestación, y que incluso retoma prácticas ancestrales y otorga mejor calidad de atención a las mujeres embarazadas. Esta corriente se visibiliza en México con la creación en 1994 de la escuela privada de partería CASA, en San Miguel de Allende, Guanajuato, así como con el trabajo de parteras autónomas, en su mayoría formadas fuera de México.

En 2011, los esfuerzos globales para promover la partería profesional como un medio para asegurar atención obstétrica de calidad a las mujeres, tal como lo promueve la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), cobraron mayor visibilidad cuando la UNFPA y la Confederación Internacional de Matronas (CIM) publicaron el primer informe sobre el Estado Mundial de la Partería. En 2014, se hizo la segunda edición de este informe, el cual daba cuenta de 78 parteras profesionales en México. Por otro lado, este reporte estimaba que, en México, sólo se satisfacía el 61 por ciento de la demanda de profesionales de la salud disponibles para la atención de la salud materna y se recomendaba una mayor inversión en el desarrollo de la partería.

A partir de la publicación de este segundo informe, la Secretaría de Salud (SSA) de México ha integrado el impulso de la partería profesional como una estrategia de política pública para contribuir a reducir las tasas de mortalidad materna y mejorar la atención en salud materna. Para ir dando realidad a esta estrategia, la Secretaría de Salud (SSA) ha creado el Grupo Intersectorial de Impulso a la Partería (GIIP), en el cual participan varias dependencias de la Secretaría de Salud, como el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, la Dirección General de Calidad y Educación en Salud, organismos de Naciones Unidas como UNFPA y organizaciones de la sociedad civil.

Por otro lado, desde 2011, la Secretaria de Salud federal generó un código de contratación así como un tabulador salarial para que las dependencias estatales tengan los instrumentos técnicos de gestión necesarios para la contratación de parteras, tanto para las parteras profesionales como para las tradicionales.

Sin embargo, datos obtenidos por Fundar, por medio de la solicitud de acceso a la información Nº 0001200390516, muestran que desde 2011, entre 3 y 8 Estados han contratado, con recursos del ramo 12, un total acumulado de 174 parteras profesionales hasta 2016.

Estos esfuerzos son insuficientes, ya que sólo para que las parteras atendieran el 20 por ciento de los 2.400.000 partos anuales (o sea 480.000 partos), México necesitaría por lo menos 2.700 parteras calificadas. Siguiendo con este ritmo de contratación de 29 parteras al año como promedio, México alcanzará esta meta en 93.1 años. Y el número de contrataciones de enfermeras perinatales y obstétricas no cambia de manera significativa el dato anterior, ya que en los últimos dos años, un promedio de 10 enfermeras en total, ha sido contratada con los recursos del ramo 12.

La Secretaría de Salud está a tiempo para implementar garantías en el presupuesto de salud del 2018: por un lado, tiene competencias para negociar su presupuesto e incrementar el monto asignado para la contratación de parteras técnicas; y por el otro, no existen obstáculos técnicos para permitir la contratación vía el Seguro Popular. Es una cuestión de voluntad política.

  1. Datos presentados por Silvia Loggia, Asociación Mexicana de Partería. Monterrey, 3er foro regional de partería, 29-30 abril de 2017.
  2. Fondo de Naciones Unidas para la Población (UNFPA), 2017, Partería en México, p. 10.

 


[ Por Cecile Lachenal ]

[ Artículo en Sin Embargo ]