Se presenta queja ante la CNDH, por muerte materna en Chiapas

Se presenta queja ante la CNDH, por muerte materna en Chiapas

Miceli Gómez Hernández, acompañado de Fundar, Centro de Análisis e Investigación, presentó una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), por la muerte de Marisol Martiriz Guzmán, quien falleció en julio del año pasado durante una cesárea en el Hospital Rural IMSS Prospera de Bochil, Chiapas. Solicitamos a la CNDH que investigue lo sucedido, identifique responsabilidades institucionalidades, proponga acciones de reconocimiento de las violaciones a los derechos humanos a Marisol, y que establezca medidas de no repetición.

Durante el embarazo de Marisol, el personal de salud de dicho hospital le había programado la atención del parto mediante una cesárea, por considerar que la posición transversa del feto lo requería. Si la operación cesárea conlleva riesgos inherentes, y el hospital de Bochil carece de una Unidad de Cuidados Intensivo, queda la interrogante de por qué no se programó en un hospital que contara con esta.

Sin embargo, el embarazo no llegó a la fecha programada.  Marisol acudió al hospital IMSS Prospera porque presentaba fuertes malestares; al ser revisada se identificó que el feto estaba sin vida y por tanto en ese momento se traduce en una situación de emergencia obstétrica. Sin ninguna duda, debía aplicarse el Convenio para la Atención de la Emergencia Obstétrica con el cual se trasladaría a Marisol a un hospital que contara con el personal y las instalaciones necesarias para atenderla.

Desafortunadamente no se gestionó el traslado y se procedió con la cesárea. Durante la intervención su situación se agravó. El personal de salud activó tardíamente y de manera incompleta, el Convenio de Emergencia Obstétrica, debido a que las acciones de traslado se concentraron en el Hospital General de Zona N° 2 del IMSS, en Tuxtla Gutiérrez.

Pasadas varias horas y con la vida de Marisol en un vilo, también se solicitó la referencia al Hospital Gómez Maza, perteneciente a la Secretaría de Salud de Chiapas, y nunca al Hospital General del ISSSTE, ambos ubicados en la ciudad capital.

Es de llamar la atención, que el Hospital General de Zona N° 2 del IMSS en Tuxtla Gutiérrez retrasa la recepción de Marisol, argumentando que no había médico intensivista/terapista en la Unidad de Cuidados Intensivos hasta las 8:00 a.m. casi ocho horas después de la primera solicitud de traslado (a las 0:22 horas del día 20 de julio de 2015), finalmente Marisol es trasladada a las seis de la mañana, para recorrer 80 kilómetros – que es la distancia entre Bochil y Tuxtla Gutierrez- restando posibilidades de salvarle la vida.

Según consta en el expediente del Hospital Rural IMSS Prospera, además de las deficiencias en la gestión, hubo irregularidades en la atención del caso, tal como la falta de estudios clínicos que debieron integrar tanto el expediente de la atención del embarazo como del expediente elaborado a su ingreso el 19 de julio.

Otro escandaloso elemento en el caso fue la pérdida del útero, ya que a Marisol se le practicó una histerectomía. La importancia de la pieza quirúrgica radica en que un análisis patológico de la misma, permitiría saber si el diagnóstico de Marisol, y por tanto si las decisiones tomadas, fueron las correctas.

En términos generales, se registra que hubo desprendimiento de la placenta, una hemorragia obstétrica severa, choque hipovolémico IV, coagulación intravascular diseminada e insuficiencia renal aguda, un cuadro por decir lo menos— sumamente difícil de resolver en un hospital rural.

Las y los pobladores de Bochil se manifestaron públicamente por el fallecimiento de Marisol y las precariedades del hospital, fortaleciéndose como una comunidad activa que demanda su derecho a la salud. De igual manera Miceli, su esposo, levantó una denuncia ante el Ministerio Público local. El caso continúa como una Averiguación Previa en la Procuraduría General de la República, delegación Tuxtla.

Marisol era salvadoreña, tenía 30 años cuando falleció, madre de tres hijos. Según consta en la queja, la madre, el hermano y las hermanas trataron de ingresar a México por la localidad de Talismán, en Chiapas, sin embargo no pudieron asistir al entierro. Las autoridades mexicanas les impidieron el paso, argumentando que les faltaba un permiso del consulado de El Salvador.

La queja incluye propuestas de reparación del daño a Miceli y los tres hijos, además de garantías de no repetición que en síntesis se orientan: a) el fortalecimiento de la red de atención del IMSS, y la red de atención interinstitucional definida en el Convenio de Atención de Emergencia Obstétrica (CAEO), considerando las normas de atención y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, para su operación real; b) difundir este convenio, c) la contratación de 3 parteras profesionales en el Hospital Rural IMSS Prospera de Bochil para que  se cubran 3 turnos, los siete días a la semana, los 365 días del año, además del libre ejercicio del modelo de partería para otorgar atención continua a la mujer durante el embarazo, parto y puerperio; y finalmente d) capacitación al personal de salud en cuanto a la actualización de la Norma Oficial Mexicana NOM-007-SSA2-2016 y el CAEO.

Confiamos en que la CNDH haga suya la queja y que las instituciones de salud respondan a su obligación de implementar las propuestas para que no haya ninguna muerte materna más.


Por Daniela Díaz Echeverría

 [ Artículo en El Universal ]