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A un año de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa

Era sábado temprano y yo ya estaba lista para salir. No era un sábado cualquiera ni una salida cualquiera. Era el sábado 26 de septiembre, fecha en la que se cumplía un año de la desaparición de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa y que sacudieron nuestro país y nos dolió en el alma. Era también el día en que mujeres y hombres, organizaciones de la sociedad civil, jóvenes, muchosniños y muchas niñas, en total unos 15,000, acompañamos a los padres y las madres de los normalistas para solidarizarnos en su búsqueda de justicia y de la verdad.

Junto con mis colegas de Fundar, Centro de Análisis e Investigación, nos unimos a la marcha a la altura del Ángel de la Independencia ya pasadas las dos de la tarde y no pasó mucho tiempo cuando empezó a llover. A pesar del mal tiempo, gritamos con mucha fuerza que “Vivos se los llevaron, Vivos los queremos”. La lluvia empezó a caer más fuerte como si se estuviera sumando a ese momento de solidaridad y de memoria de los 43 estudiantes normalistas y los más de 26 mil desaparecidos que nos siguen haciendo falta.

La lluvia y el cielo nublado no obstante, me llevaron a recordar que el Estado mexicano no ha estado a la altura de las exigencias de la sociedad mexicana y mucho menos ha sido sensible al dolor de las familias.

A un año de estos terribles hechos, son más dudas que certezas las que tenemos sobre lo que ha pasado con los 43 estudiantes de la Escuela Rural Normal de Ayotzinapa ese 26 de septiembre de 2015. La respuesta del Estado mexicano ha sido tardía y ha abonado a mantener la opacidad e impunidad en este caso. Las autoridades, como la PGR, se han empeñado en defender la “verdad histórica” a pesar de que  el Informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) ha cuestionado la viabilidad de dicha versión al poner en duda las afirmaciones que apuntaban que los estudiantes habían sido incinerados en el basurero de Cocula. Esto revela las graves irregularidades y deficiencias al revisar los sitios en donde se llevaron a cabo las agresiones en contra de los estudiantes.

Aún no sabemos quiénes fueron los verdaderos responsables ni cuáles fueron los motivos que llevaron al ataque de los 5 camiones de los normalistas. Los padres y madres de los normalistas siguen preguntándose por qué tanta saña con los jóvenes normalistas. Según el informe de la GIEI, fue evidente la participación de agentes de seguridad del estado como la policía y el ejército y cuya intervención hizo que se agravara el contexto de violencia y que resultara en la desaparición de 43 estudiantes.

Hace unos días, el Presidente Peña y la Procuradora Arely Gómez se reunieron con los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos el pasado jueves 24 de jueves. Lejos de mostrar sensibilidad y voluntad política para encontrar a los normalistas, lo que encontraron fue la creación de una Fiscalía Especial para la Búsqueda de Personas Desaparecidas dentro de la PGR para que continúe las investigaciones e incorpore los elementos propuestos por la GIEI.

Al dejar el contingente de Fundar y a medida que me alejo no dejo de pensar: ¿entonces una fiscalía especializada dentro de la misma institución ineficiente que defienda otra mentira histórica y mantenga a los responsables en la impunidad? Los padres y madres no les creen y nosotros tampoco. Así que seguiremos manifestando nuestra exigencia y nuestra solidaridad con los padres hasta saber dónde están los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

Cecilia Toledo
http://www.publimetro.com.mx/trapitos-al-sol/a-un-ano-de-la-desaparicion-de-los-43-estudiantes-de-ayotzinapa/moiD!wPJeSNKXDpLNg/