Aborto seguro en México: barreras y derecho a decidir

En las últimas décadas, las mujeres y personas con posibilidad de gestar en México han exigido su derecho a la autonomía reproductiva y a un aborto seguro. Gracias a esta lucha, el aborto voluntario es legal en 25 entidades del país y los servicios públicos de salud están obligados a garantizarlo. Además, desde 2020 existe una política pública federal de Aborto Seguro y, desde 2021, un lineamiento técnico para su atención en las instituciones de salud pública.

43 mujeres entrevistadas

Pero la despenalización no garantiza por sí sola el acceso efectivo. Esta investigación recupera las experiencias de 43 mujeres, principalmente de la Zona Metropolitana del Valle de México, para conocer las barreras que enfrentan al acceder a servicios públicos de aborto seguro y las condiciones que consideran necesarias para que el proceso sea seguro, acompañado y respetuoso de sus decisiones y sus derechos.

Lo legal no siempre se traduce en acceso

Las entrevistas muestran que persisten obstáculos institucionales y sociales: servicios centralizados en capitales o zonas altamente pobladas, horarios y turnos limitados, falta de personal e insumos, objeción de conciencia, información insuficiente y malos tratos.

A esto se suma el estigma. Aunque la interrupción voluntaria del embarazo ha sido despenalizada en 25 entidades, las entrevistadas perciben que los juicios sociales siguen presentes y pueden provenir incluso del propio personal médico.

Las instituciones de salud deberían garantizar un espacio seguro, los medicamentos para poder propiciar el aborto, y si no es por medicamento, pues los métodos que sean necesarios; todo el medicamento, el tratamiento, incluso post.
Leonor

El aborto con medicamentos y la aspiración manual endouterina (AMEU) son los métodos indicados para realizar una interrupción voluntaria o legal del embarazo en las primeras semanas. Sin embargo, estos servicios todavía no forman parte del catálogo de atención del primer nivel. Aún se mantienen procedimientos invasivos, como el legrado, que aumentan el riesgo y seguridad de las mujeres y personas con posibilidad de gestar.

Aunado a ello, los centros de atención de aborto seguro que ofrecen la interrupción voluntaria y legal del embarazo se concentran en áreas metropolitanas y sus horarios limitados dificultan el acceso, particularmente para quienes viven en zonas rurales, indígenas o periféricas.

El problema también es presupuestario. La investigación identifica que los recursos destinados a aborto seguro han sido fluctuantes y no han aumentado al mismo ritmo que las obligaciones de las instituciones de salud. Esto repercute en la disponibilidad de medicamentos, insumos, personal e infraestructura.

¿Qué significa un aborto seguro?

Para las entrevistadas, la seguridad no depende únicamente del método utilizado. También implica poder tomar decisiones informadas, recibir un trato digno y contar con acompañamiento antes, durante y después del proceso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define cuatro elementos esenciales del derecho a la salud: accesibilidad, aceptabilidad, disponibilidad y calidad.

Por su parte, el lineamiento técnico para la interrupción del embarazo en las instituciones de salud pública considera cinco ejes para la atención del aborto seguro: derechos humanos, perspectiva de género, interculturalidad, juventudes y justicia de género.

He visto muchos casos donde justo el personal de salud no ha sido muy bueno y han dado indicaciones de aborto con medicamento bastante mal… A una chica le dijeron que tenía que masticar el medicamento, a otra, únicamente le dieron una dosis. Hay mucha desinformación del propio personal de salud. Creo que es muy importante que sepan de los protocolos y que los hagan bien..
Andrea

El derecho a decidir requiere condiciones para ejercerlo

Las 43 entrevistas coinciden en que garantizar el aborto seguro exige algo más que despenalizarlo. Requiere que existan servicios disponibles y cercanos, información clara, personal capacitado y sensibilizado, medicamentos e insumos suficientes, confidencialidad y atención libre de estigmas.

Esto implica reconocer que las necesidades no son iguales para todas. Las políticas y servicios deben considerar las realidades de mujeres y personas con posibilidad de gestar jóvenes, rurales, indígenas, afromexicanas, con discapacidad, de la periferia y con distintas necesidades culturales y lingüísticas.

Para acceder al aborto, el Estado debe garantizar información confiable y de calidad. También de proporcionar medicinas, que podamos acceder al misoprostol sin tener que hacer una búsqueda exhaustiva. Debe asegurar la confidencialidad, un trato respetuoso y, sobre todo, concientización del personal médico.
Griselle

La falta de información sobre los servicios, los métodos, los horarios, los requisitos y los efectos del procedimiento sigue siendo una barrera. Las entrevistadas señalan que, en ocasiones, encuentran más información en redes sociales y organizaciones que en las propias instituciones de salud.

Aunque tengamos el acceso, las condiciones no son las óptimas. Muchas veces nos presentamos en los centros de salud o de atención donde hacen el aborto, y el trato que nos dan y la información que nos brindan es muy precaria. Hay más información en redes sociales que en las propias instituciones. También que el personal sea empático con las mujeres, tanto personal masculino como femenino, porque cuando vas a pedir información también existe cero empatía.
Mayra

La información debe ser parte fundamental del derecho a decidir, por lo es necesario descentralizar los servicios de aborto y de salud sexual y reproductiva, ampliar la difusión con un enfoque de derechos, de género y de interculturalidad.

¿Qué debe cambiar?

Las experiencias recogidas muestran una brecha entre el reconocimiento legal del derecho a decidir y las condiciones reales para ejercerlo. La centralización, la falta de información, el desfinanciamiento, la escasez de personal e insumos y el estigma siguen determinando dónde y cómo las mujeres y personas con posibilidad de gestar pueden acceder a un aborto.

Para garantizar un aborto seguro, el Estado debe asegurar servicios accesibles, suficientes, de calidad y libres de estigma, donde la decisión de cada persona sea respetada y donde el acompañamiento, la información y la autonomía formen parte efectiva de la atención.

A partir de las experiencias recogidas, proponemos:

Voces por el derecho a decidir

Conoce las experiencias y los hallazgos para acceder al aborto en México
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