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Ahora es cuando: comencemos a refundar al Estado (incapaz y asesino)

Hace unos días escribí que es importante asumir el momento histórico en el que estamos y que debemos seguir marchando. Por nosotras y por nuestras hijas e hijos, por las generaciones futuras. Para que cuando volteemos, en retrospectiva, veamos que respondimos con dignidad y que hicimos todo lo que estuvo en nuestra capacidad para transformar al Estado; que lo hicimos a través de marchas y de propuestas específicas, bien pensadas y estructuradas. Porque no debe de caber duda: éstas van de la mano, lejos de contradecirse, se complementan. Todo es valioso y necesario.

La pregunta hasta cierto punto implícita que está rondando ciertas discusiones es ¿si el Estado quiere dar soluciones, puede hacerlo? La respuesta clara, concisa y definitiva es: no. Si algo queda claro en el proceso de búsqueda de los 43, ahora 42 estudiantes, es que el Estado no puede dar una respuesta sólida, veraz y contundente ante una tragedia de esta magnitud. Por ende, debemos transformarlo, porque este Estado, así como está, no alcanza –por no decir que no sirve.

Hoy sabemos que #FueElEstado y que #EsElEstado, que la policía municipal no actuó sola la noche del 26 de septiembre. Hoy sabemos, por un reportaje muy detallado de Proceso, que el Ejército tuvo un severo nivel de involucramiento y que al gobierno federal, en particular a la SEGOB, le estaba llegando información en tiempo real de lo que estaba pasando esa noche. El gobierno federal tuvo toda la información necesaria para impedir la tragedia. No lo hizo.

Si algo ha demostrado el gobierno de Enrique Peña Nieto y su grupúsculo en el poder en las últimas semanas es una incapacidad estructural. Incapacidad para pensar y por ende para plantear e implementar soluciones que resuelvan el problema de fondo y lo más importante: incapacidad para darle respuestas a los familiares de los hoy 42 estudiantes. Todo esto en medio de un tufo de arrogancia y soberbia.

Ejemplos sobran. El Presidente anunciando sus 10 puntos “transformadores”, varios de ellos un refrito de propuestas ya publicadas y planteadas anteriormente. El procurador informando sobre el caso con base en las declaraciones de tres testigos –a quienes probablemente torturaron para sacarles información. El Jefe de la oficina de la Presidencia, declarando que no vieron la dimensión del problema y la prioridad que debería haber tenido el tema de seguridad y del Estado de Derecho. El Secretario de la Marina diciendo que le “enoja que manipulen a los padres de familia [de los estudiantes]”. La Policía agrediendo, de nuevo, a familiares y estudiantes hace un par de días., El Secretario de Hacienda quien también se benefició de un crédito hipotecario de Grupo Higa –a ver cuántos más salen en los próximos días.

Podríamos seguir hasta llegar a un racimo de ejemplos que muestran la falta de comprensión de la realidad, de sensibilidad por el momento que se atravesamos como país y de la falta de visión del grupúsculo en el poder para actuar con un poco de dignidad. Más en un momento en el que la economía mexicana parece desplomarse y el modelo de desarrollo queda evidenciado como impulsor de proyectos de muerte.

En síntesis: la tragedia. Lo que el caso de los 43 estudiantes (y las ejecuciones de Tlatlaya) pone en evidencia es que este Estado es incapaz para (casi) todo menos para asesinar.

Por eso debemos refundarlo. Vayamos por partes, comencemos a hablar de una constituyente o de otras opciones para hacerlo. Sigamos marchando y resistiendo y lo más importante y urgente, escuchemos a los familiares y compañeros de los desaparecidos y asesinados de Ayotzinapa. “Busquemos que esas voces retomen su lugar y su rumbo” y que nos vayan mostrando los nuestros.

Rodolfo Córdova

http://www.animalpolitico.com/blogueros-res-publica/2014/12/18/ahora-es-cuando-comencemos-refundar-al-estado-incapaz-y-asesino/