Desde 2019, un grupo de 5 organizaciones de derechos humanos hemos reflexionado continuamente sobre cómo introducir el paradigma restaurativo en nuestras culturas laborales y en la resolución de los conflictos internos, incluidos aquéllos que se dan por razones de género. Este Protocolo Modelo es tanto resultado de nuestros cuestionamientos más profundos, como una apuesta política por abandonar el paradigma punitivo ante la violencia de género que reconocemos existe, lamentablemente, incluso en espacios de defensa de los derechos humanos.