La corrupción es un fenómeno complejo y multifactorial, en el que están involucrados distintos actores públicos y privados y causa afectaciones diferenciadas. Se da dentro de la cultura patriarcal y de dominación. Desde hace algunos años, organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales se han pronunciado al respecto y en particular han enfatizado la relación entre esta problemática y sus afectaciones en la garantía de los derechos humanos, así como sus impactos en grupos históricamente vulnerados, entre estos las niñas y las mujeres, las cuales, por las brechas de desigualdad, son más susceptibles de ser afectadas.
Este documento tiene como objetivo delinear un marco analítico y conceptual que sirva como herramienta para identificar cuáles podrían ser las distintas afectaciones derivadas de esta y la importancia de repararlas, así como propuestas para fortalecer las políticas anticorrupción con un sólido enfoque de derechos y la incorporación de una perspectiva de género, interseccional e intercultural.
El documento presenta un marco analítico para entender el vínculo entre corrupción, derechos humanos y el enfoque de género. También contiene unos principios que buscan orientar a las instituciones y/o actores involucrados en el control y disminución de la corrupción sobre cómo pueden incorporar el enfoque de derechos humanos y género en la materia. Así mismo, proponen unos lineamientos que ofrecen una guía para diseñar y/o implementar acciones anticorrupción con un enfoque de género.
Finalmente, presenta una serie de recomendaciones dirigidas a establecer una base mínima necesaria para analizar y atender la corrupción desde estos enfoques, evaluar sus afectaciones y proponer medidas para frenarla y disminuirla. Estas directrices y este trabajo fueron elaboradas por Fundar, Centro de Análisis e Investigación y están basadas en normas, estándares y buenas prácticas nacionales, regionales e internacionales de derechos humanos.