Hablar de masculinidades cuestiona la idea de masculinidad hegemónica porque plantea que existen diversas maneras posibles de ser hombre, varón o persona identificada como masculina en las relaciones de género. Esta aproximación viene de una apuesta teórica que plantea que, existen distintas maneras de nombrar a las masculinidades más allá de la hegemónica: disruptivas, alternativas, críticas, o incluso nuevas masculinidades. Aunque son distintas, todas plantean reflexionar y actuar el ser hombre desde la autocrítica, la reflexión y la evaluación de cómo al ser socializados en un mundo patriarcal los varones se benefician del sistema social, político, cultural y económico dado, que es cisheteropatriarcal. A partir de esa aceptación, podemos ser conscientes de las desigualdades de género y socializarnos de un modo diferente al que reproduce los roles, prejuicios y estereotipos que colocan a los varones al frente del poder social, político, cultural y económico.
Una única manera de vivirse hombre puede deconstruirse como nos lo muestran las masculinidades disruptivas, en las cuales se promueve la corresponsabilidad, roles paternos más activos y la apertura para sentir y expresar emociones de manera abierta, además de mantener una perspectiva crítica respecto a las prác-ticas y actitudes como hombres en relación con otras personas.