Se refiere a la mayor participación de las mujeres en un sector laboral en particular, asociado con lo que socialmente se perfila como femenino (como la educación, los servicios de salud o la industria textil). En términos económicos puede derivar de la búsqueda de mano de obra más “dócil”, barata y susceptible de trabajar en condiciones precarias. Para entender este fenómeno es importante analizar factores como el grado de discriminación, acoso y violencia en el empleo; tipo y grado de respuesta de la institución a las necesidades de las mujeres, diversidad de estilos de trabajo, aportes de las mujeres al ambiente laboral y al trabajo mismo. Una de las graves consecuencias es que las mujeres tienen menos posibilidades de acceder a los puestos de decisión más altos y, en general, reciben salarios más bajos.