En las ciencias sociales, el concepto de imbricación de las relaciones sociales sitúa y analiza éstas en un contexto de redes sociales (económicas, políticas, materiales) que interactúan entre sí y cuestiona el estudio de los fenómenos sociales como acumulación de comportamientos (ideas, actitudes) individuales. La investigadora feminista Jules Falquet (2022) considera este concepto para analizar fenómenos sociales tomando en cuenta los factores de sexo, raza/etnia y clase, pero, distinto de la interseccionalidad, plantea que este concepto permite analizar las relaciones de poder y la discriminación no desde las identidades individuales sino con base en las dinámicas históricas y sociales.