Parte de la idea de que el lenguaje es una construcción social viva que está sujeta a cambios que responden a movimientos y transformaciones colectivas. Busca problematizar y ofrecer alternativas críticas frente a las convenciones de comunicación que impiden visibilizar la pluralidad humana, particularmente a grupos históricamente discriminados como mujeres, disidencias sexo genéricas, pueblos originarios, personas con discapacidades, y que reafirman visiones que excluyen, jerarquizan o normalizan la desigualdad estructural. La idea es intencionar el lenguaje y las formas de comunicación para que favorezcan a la construcción de un mundo igualitario, no discriminatorio y libre de violencias.