En su acepción más común se refiere a toda forma de representa-ción (cultural, social, religiosa, etcétera) que descalifica o estigmatiza a una persona o grupo mediante estereotipos que les asignan una condición desigual o características negativas. En su acepción sociológica, en términos del sociólogo Pierre Bourdieu, es una forma de violencia imperceptible e invisible, que se impone a través de canales de comunicación y cognición. Esto implica que la socialización de hombres y mujeres, mediante la cual internalizan las desigualdades de género como algo “natural”, impone en sí misma esta violencia simbólica. Más allá del género, la violencia simbólica naturaliza también otras desigualdades como la de clase.