Search
Close this search box.

El silencio forzado

El viernes 31 de julio, los habitantes de la Ciudad de México nos enteramos de la terrible noticia del asesinato de 5 personas en un departamento de la colonia Narvarte. Al paso de los días, esos cuerpos empezaron a tener una identidad. Se trata de cuatro mujeres y un hombre, de las cuales se logró identificar a la activista Nadia Vera y a Yesenia Quiroz. Él, Rubén Espinosa, fotoperiodista.

Rubén Espinosa tenía 31 años y colaboraba con la revista Proceso y con la agencia Cuartoscuro. Desde junio de este año, Rubén se trasladó a la Ciudad de México en busca de seguridad tras las amenazas de las que había sido objeto en Veracruz, lugar donde se especializaba en la cobertura de protestas y movimientos sociales. Horas antes de ser asesinado, sus familiares dejaron de tener contacto con Rubén y reportaron la posible desaparición del reportero a la organización Artículo XIX, quien a su vez notificó a los organismos públicos pertinentes: la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Gobernación para activar los protocolos de búsqueda. Pero ya era demasiado tarde.

Otra de las víctimas fue la activista y defensora de derechos humanos Nadia Vera. Nadia era originaria de Chiapas y licenciada en Antropología social. Al igual que Rubén, tuvo que abandonar la entidad por las amenazas en su contra debido al activismo en redes sociales y su pertenencia a la Asamblea Estudiantil de Xalapa y del movimiento #YoSoy132, conformado por estudiantes universitarios que salieron a las calles previo a las elecciones de 2012 para pedir mayor transparencia y democratización.
Sobre Yesenia Quiroz sólo se sabe que es originaria de Mexicali, Baja California y era maquillista de profesión y aún se desconoce la identidad de las otras dos mujeres. La violencia contra las mujeres, siendo los feminicidios la expresión más extrema de la misma, sigue siendo una constante en México, ya que según datos oficiales, seis mujeres son asesinadas cada día, sin que estos casos sean investigados y esclarecidos.

Estos asesinatos indignan seriamente a la sociedad mexicana. El clima de hostilidad y violencia que prevalece en el país, está afectando la labor que realizan tanto los y las periodistas como las personas defensoras de derechos humanos. De acuerdo con el informe de Reporteros sin Fronteras del 2014, México es considerado como el país del continente americano más peligroso para el ejercicio del periodismo, ya que entre el año 2000 y el 2013, 88 periodistas han sido asesinados y 18 están desparecidos. Mientras que, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha documentado 27 asesinatos y 8 casos de desapariciones forzadas en contra de personas defensoras de derechos humanos entre 2005 y el 2011, además de ser criminalizados por parte de las autoridades.

Por otro lado, las amenazas previas y las denuncias públicas hechas por Rubén no fueron atendidas de manera adecuada. Las autoridades locales y federales fueron negligentes al no cumplir con su responsabilidad de investigar, brindar seguridad y garantizar un ambiente propicio para el ejercicio periodístico, y de protección a los periodistas. Tanto Rubén como Nadia se vieron forzados a abandonar sus lugares de trabajo por las amenazas y agresiones que recibieron. No obstante, pareciera que ni la Ciudad de México logró brindarles la protección que buscaban.

Por ello, hacemos un llamado a las autoridades a que se investigue y se sancione a los responsables, a garantizar los derechos y la protección de las familias de las 5 víctimas, así como de sus compañeras y compañeros; a no excluir líneas de investigación relacionadas a la labor de periodista y defensora de derechos humanos, asi como a investigar la posibilidad de que se trate de feminicidios y a considerar la posible existencia de delitos de competencia federal.

Cecilia Toledo Escobar

http://www.publimetro.com.mx/trapitos-al-sol/el-silencio-forzado/mohd!4pWjq7iLDLLOM/