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Presupuesto 2017: nos quedamos con la duda

 

Billetes

 

Estamos a unos días de que se presente el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2017, mejor conocido por su nombre corto como el PPEF. Para las finanzas públicas de nuestro país, sin duda alguna, el contexto en 2016 no ha sido sencillo. En lo que va del año se han presentado dos anuncios de recortes de gasto, el primero en febrero por un monto de 132.3 mil millones de pesos y el segundo anunciado en junio, por un monto de 31,714.7 millones de pesos adicionales. El presupuesto para 2017 requerirá también su propio ajuste, es decir, su propio recorte. Ante la evidencia arrasadora, la expectativa inevitablemente, es que el presupuesto 2017 venga ajustado y austero, sin mucho margen de maniobra para la creación de nuevos programas. Tal como ha sucedido en los años anteriores.

Ante este escenario, hay varios pendientes y uno de ellos es continuar explicando y con mayor detalle que nunca, las decisiones de política hacendaria. Cuando los recursos públicos están escasos se vuelve aún más importante explicar y justificar en qué se gasta el dinero, así como dar detalle de las razones por las cuales se crean o eliminan programas presupuestarios, etc.

Precisamente eso es lo que faltó hacer en la estructura programática, documento en el que se presentan los programas presupuestarios que estarán vigentes en 2017, los que se eliminan y los que se fusionan. En muchos casos se explica la creación de nuevos programas, la eliminación o fusión, pero en otros no se comenta nada. Tal fue la situación con el Ramo 23. En este ramo se concentran diversos fondos cuyos recursos van a los estados y municipios, es un tipo de gasto federalizado. A través de este ramo se transfiere dinero federal a los gobiernos locales en forma de subsidios.

En muchos casos, la propia Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha reportado que los recursos son distribuidos entre entidades federativas y municipios sin la transparencia suficiente, ya que los mecanismos considerados al respecto no son claros, no son públicos o de plano se carece de ellos. Así lo señaló la propia ASF en su informe de revisión de la cuenta pública 2014. Algunos fondos que presentaban este problema eran por ejemplo: el FOPEDEP, Fondo de Pavimentación, Espacios Deportivos, Alumbrado Público, y Rehabilitación de Infraestructura Educativa para Municipios y Demarcaciones Territoriales del antes llamado Distrito Federal; los Proyectos de Desarrollo Regional; el Fondo de Infraestructura Deportiva (FIDE); el Fondo de Capitalidad, entre otros.

De acuerdo con la Estructura Programática, para el 2017 se eliminarán 14 fondos del Ramo 23. Entre ellos: el Fondo de Apoyo a Migrantes; el Fondo de pavimentación y desarrollo municipal; el Fondo de Infraestructura Deportiva; el Fondo Sur-Sureste; el Fondo de Cultura; un programa llamado “Contingencias Financieras”; el Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal y Municipal, entre otros más.

Adicionalmente, se anuncia la creación de 11 nuevos programas presupuestarios, entre ellos un Fideicomiso para la Infraestructura de los Estados. El resto de los programas tienen nombres que por sí mismos, no nos dicen mucho: “Reasignaciones presupuestarias entre dependencias y entidades”, “Regularización contable compensada (ingresos excedentes)”, etc. El problema de esto no es la eliminación de los fondos o la creación de nuevos programas. El problema en realidad es que no se da ninguna explicación.

Quizás, que se eliminen fondos pequeños cuyos criterios de distribución de los recursos no terminaban de quedar sea bueno, y que en su lugar se conciba otro fondo con mejores reglas de operación y criterios de distribución. Sin embargo, la falta de explicación no permite entender del todo cuál es la razón por la cual se eliminan los 14 fondos, ni tampoco las causas y justificaciones que dan motivo a la creación de otros 11 nuevos programas.

En este presupuesto 2017 una de las primeras cosas con las que tenemos que contar es con transparencia y rendición de cuentas. Explicaciones sobre decisiones como estas tienen que darse. La transparencia no puede utilizarse para ciertos temas y dejarse de lado o evitarse en otros.


 Por Liliana Ruiz 

[ Artículo en el Universal ]