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A medio camino. Balance y pendientes de la política energética del sexenio 2018-2024.

Uno de los objetivos primordiales de la presidencia de López Obrador, ha sido el desmantelamiento de la Reforma Energética promulgada por el gobierno saliente de Enrique Peña Nieto, que abrió la puerta a la privatización del sector energético. Para el Gobierno de la 4T, dicha reforma constituye uno de los pilares del modelo neoliberal en México, instaurado en las últimas décadas, que requiere ser barrido, no sólo en términos ideológicos, sino, incluso, pragmáticos, por no cumplir con el propósito de recuperar la producción petrolera, ni con bajar los precios de los energéticos. Por el contrario, éstos se fueron al alza con medidas extremas como el gasolinazo, mientras las empresas del Estado, Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, quedaron a la deriva.

 

A medio camino. Balance y pendientes de la política energética del sexenio 2018-2024” es un estudio que se enfoca en brindar una caracterización de la política energética de la administración de López Obrador durante la primera mitad de su sexenio, poniendo énfasis en el sector de hidrocarburos, pero sin pasar por alto las principales medidas y acciones que también se han promovido en el sector eléctrico. Finalmente, se ofrece un balance general y se problematizan algunos de los principios enarbolados por la 4T, como la soberanía energética, lo cual da pie a proponer algunas claves para replantear, desde una lógica de derechos humanos y de justicia climática, tanto la visión extractivista fósil como el modelo de transición neoliberal, basado en la lógica del capitalismo verde.

 

El trabajo de investigación forma parte de los esfuerzos de Fundar por evaluar el comportamiento de las políticas del sector extractivo en México de manera periódica y desde una mirada crítica, sin que se trate, por tanto, de un diagnóstico exclusivo sobre el desempeño de la actual administración en materia energética. Desde esta lectura crítica, que hemos sostenido con respecto a la Reforma Energética de 2013 y a sus leyes secundarias, coincidimos con diversos planteamientos y principios abanderados por la actual administración, como puede ser la necesidad de que el Estado retome la rectoría de la política energética y fortalezca el papel de sus empresas productivas, o la misma defensa de postulados como la soberanía y la autosuficiencia energética. Sin embargo, buscamos también resaltar los retrocesos y pendientes en lo que no ha avanzado el Gobierno de la 4T, poniendo en el centro los derechos humanos y el contexto de crisis climática, respecto de los cuales el Ejecutivo tiene obligaciones internacionales y compromisos domésticos ineludibles.